ROMINA FRESCHI. LA MAR EN COCHE






Reflexiones sobre la poesía, la critica y la performance a partir de la experiencia de hacer la revista Plebella



9 de octubre de 2015 en el Festival Poética, Centro Cultural Kirchner de la Ciudad de Buenos Aires[1].








Esta exposición va a ser autobiográfica en gran parte.
Porque me es imposible no
involucrarme
a la hora de pensar una relación
entre la crítica y la poesía,
con lo cual, lo que voy a intentar exponer,
a uds. y a mí misma,
es algún chispazo de un derrotero,
de una exploración,
de una serie de lecturas, experiencias y concepciones
que fueron variando y apareciendo, y se fueron interpretando



y que no están fijas,
ni los conceptos, ni las experiencias mismas,
que al pasar del tiempo, y de las nuevas experiencias y lecturas,
se van modificando, recreando, acrecentando,
casi como un destino.

¿Por qué estoy aquí
hablando de poesía y crítica?
Bueno, en principio,
cuando me propusieron un cruce,
es lo primero que pensé.
Se me cruzó con Performance,
pero intuí, o imaginé,
que actualmente, hoy por hoy
quizás podía entramar la performance más fácilmente
en lo que es la crítica y la poesía
pero no viceversa,
no sé por qué.


Por otro lado,
 y acá se arma mejor la autobiografía,
me parece,
estoy aquí hablando de poesía y de crítica
y de performance,
porque son para mí prácticas frecuentes,
que me constituyen subjetivamente.
No estoy hablando de si soy buena,
o mala, crítica, poeta, o performer.
No sé si podría autoproclamarme
esos títulos, o calificarme,
pero sí me dedico y practico.
Lo intento. Lo ensayo.
Eso implica un hacer, un aparecer
y un reflexionar.

Y digo que yo no puedo autoproclamarme
porque en el principio,
tanto de la poesía, como de la crítica, como de la performance,
hay un auto que no puede funcionar.
Así como la autobiografía, solo puede ser auto,
la poesía, la crítica y la performance son usualmente con otro,
o así lo admitimos.


Sí hay autocrítica,
y la autobiografía
propone un espacio para ello.
También por eso voy.

Veremos pues:
en el principio, el interés principal, la poesía.
Cruzada con la crítica.
Qué de una y qué de la otra.
¿Son otras?

Pareciera evidentemente que sí.
 En un punto son extremos,
y por eso podemos distinguirlas,
pero en el medio,
se parecen, se imbrican,
se llaman la una a la otra.

Etimológicamente “crítica”
(y también crisis)
implica la separación
y allí, en la escisión,  la decisión, el juicio.
“Poesía”, sin ser un contrario,
implica el hacer, la elaboración.

Parecen distintos,
en cuanto a que hacer, elaborar
no es lo mismo que decidir, o juzgar.
Eso, lógicamente.
Ahora, en el momento de la elaboración con palabras que es la poesía
¿Cómo podríamos evitar
la decisión, el juicio?
¿Acaso no es cada palabra un juicio, o al menos, una distinción?

Definitivamente no somos aplicaciones de Google
y nos hemos psicoanalizado bastante
como para saber
que las decisiones son decisiones,
sin distinción de ser conscientes o inconscientes.



Entonces, hablamos de toda escritura,
toda inscripción, toda huella, hablamos entonces
de historia y de autobiografía.

¿Y la performance?
Bueno, tampoco se separa de la elaboración y de la decisión.
Ligada más a la representación que anclada a la palabra,
una performance puede “hacerse” sin palabras,
representar sin ellas,
pero implica una poética, un hacer,
una elaboración, con decisiones:
una actuación, o mejor: un acto.
 Aún si no tiene palabras, las provoca, las alimenta, las tritura,
algo hace con ellas.
Y no puede ni pensarse
ni interpretarse
fuera de ellas.
Porque ellas
también son actos.

Un acto es todo lo que puede hacerse,
elaborarse,
puede ser una actuación
y también es una acción.

Digo, en los extremos, poesía, crítica y performance
no son lo mismo.


Pero nunca he sido una extremista,
a lo sumo, he sido medio border.

En el medio de la acción,
hago, decido, elaboro, juzgo, represento, interpreto, acciono:
con palabras, con la voz, con tinta,
siempre con el cuerpo,
un cuerpo, el mío,
o varios cuerpos.


Porque hablaba aquí del auto.
La auto
biografía
y la auto
crítica.
 Pero sin auto, o en el mismo auto, están los otros,
 y la mar en coche.
No hay individuación sin otro.

Poesía, crítica y performance es siempre
con otro, para otro, por el otro, sobre el otro, contra otro.
 Al final resulta
que lo que había que pensar
era apenas la preposición:
a OTRO, ante OTROS, bajo OTRA,
con OTRAS, contra OTROS Y OTRAS, de OTRO, desde OTRO , durante OTRO, en OTRA, entre OTRAS, hacia OTRO, hasta OTROS, para OTRAS, por OTROS, según OTROS, sin OTRO, sobre OTRO, tras OTRO, versus OTRA, vía OTRO.

NOS, OTR@S


El acto entonces.
Que en la jerga legal a veces se dice “auto”.
Da pie a la autobiografía. A lo actual. Y al otro. 

Cuando empecé con Plebella, revista de poesía actual, apareció en algunos sectores una reacción hacia el término “actual”. La actualidad fue interpretada en términos televisivos, amarillistas, rialistas – en el sentido de Jorge Rial.  Desde el primer número comentamos nuestro sentido de la actualidad, sin embargo, la reacción nos regaló – en la mayoría de los casos – la oportunidad de responder, reexplicar, recalibrar, conversar ese sentido de lo actual.

Actual como derivado del acto, del hacer,
y también
derivado de cierta cualidad de lo concreto
que pasa frente a nuestros ojos
sin velo simbólico,
sin lectura previa.
En inglés, la expresión “actually”
o incluso el adjetivo “actual”
se acercan a esa concepción.

Otra interpretación común fue actual como joven, nueva o únicamente reciente. Por lejana que nos pareciera esa interpretación, tenía que ver con modos y habitus del campo en el que interveníamos, que era necesario revisar.

Las coordenadas  de Plebella, que definen además lo actual eran: aquí y ahora. Es verdad que nos dedicamos a leer cosas que se publicaban de manera reciente, pero eso no implicaba dejar afuera a generaciones de autores más grandes o incluso a nuevas ediciones de textos clásicos, antiguos, o rescates.

Aquí y ahora.
La definición de Matsuo Basho
sobre el haiku dice:
Haiku es lo que está ocurriendo en este momento y en este lugar.



Esa es la mejor definición de actualidad
que he encontrado.

Los límites que cada escritura
pone al momento
son las verdaderas coordenadas
del mapa de la poesía.

 Y los límites que cada lectura
pone al momento de leer
una escritura
configuran el croquis de la crítica.

La poesía es primer acto creativo,
y también crítico,
de toda actualidad.

Todas las corrientes poéticas otorgan a la infancia
de la humanidad y de cada uno
de los humanos el poder ineludible de la poesía. 

Poner palabras,
poner sonido
y sentido
a eso que no lo necesita.

No nos engañemos,
somos los humanos los que necesitamos
el lenguaje, las palabras y la poesía.


El versar es en sí mismo
el principio.

Conversar, es versar con otros.

Lo primero que tuve en claro a la hora de hacer una revista fue la idea de la conversación. Conversación interna, diálogo conmigo misma, con los colaboradores y con los que no colaboraban, también. Dentro y fuera de un campo intelectual que cree que es autónomo. Dialogar con el no poeta, también, el político, el que hace historia.

Conversar.
Ver y versar con otros.
Rever, hacer una revista.
Encontrarse.

Ponerse en contra.
Solo en contra podemos encontrarnos.
Y volver a dispersarnos,
hasta el nuevo encuentro
o encontronazo.

¿Sin sentido? ¿Sin destino?

Bueno, uno imprime un sentido,
hace fuerza para un lado,
plantea objetivos, metas,
barricadas.


En lo personal, mis objetivos eran instalar un espacio de pensamiento donde se cuestionara el mismo modo de hacer poesía y escribir sobre ella. Ese mismo modo implicaba parámetros de diversa índole: en principio, los ámbitos de producción de la crítica: el periodismo cultural y la academia: uno muy general, ligado al sentido común y el otro, muy especializado, los dos con pautas muy duras de enunciación, muy uniformadas.

En la enunciación se prefigura el enunciatario
y la instalación de pautas uniformadas de enunciación,
si bien necesarias para conformar y mantener



los ámbitos, 
terminan uniformando a los destinatarios
a la par que constituyen un campo de exclusión de lo “decible”
tanto a la hora de leer como de producir
y de actuar.

Imperativos de escritura y lectura
que constriñen
todas las acciones:
se escribe para ser leído de tal manera
en la que se es leído
efectivamente.

Fuera de eso ¿el páramo?
No, fuera de eso, otra cosa.
O mejor, cada cosa a la vez.
No era el sentido,
 ni el destino
acabar con la crítica académica
ni con el periodismo cultural.
No.
Pero sí
instalar otra manera de leer,
una manera actual. 
Pocas series de objetos.
Ninguna hilera de industrialización.

Leer los textos con expectativas distintas,
los construye de manera distinta.
El lenguaje que tenemos
es un lenguaje temporal,
es el lenguaje que construimos
para decir eso,
que decimos
ahora.


Muchos poetas
eligen el páramo
para la escritura,
entonces hay que salir al páramo.
Construir otro escenario, otra poesía, otro relato.

Si vamos a la historia de los relatos institucionales,
en lo personal y en lo autobiográfico, encuentro
valores que quiero
 deconstruir,
 hacer ajenos, dejar atrás,
elijo
no reproducirlos
y elijo
cuestionarlos.


Valores
que no son literarios en su mayoría
sino reconstrucciones
del mundo a partir de la crítica, de la poesía, de la performance.

Si con la poesía rehacemos el mundo,
o respondemos a él,
con la crítica también.
Ni que hablar con la performance.
La reconstrucción implica
la posibilidad del otro
mundo.

Desde el inicio:
Yo
 es otro.

No hay transmisión.
Hay imantación.
Y desde allí
proliferación, construcción, recreación.
O abandono simplemente.

Tanto la poesía, como la crítica, como la performance,
responden con lenguaje al mundo y desde allí lo van moldeando,
pero no desde la comunicación,
no comunicamos nada,
sino desde la actuación, lo per
formativo.
De ahí el punto de vista que interesa:
el de los artistas:
los que pueden calibrar
algo de lo posible
en cada mundo,
o campear siquiera
                                                                     el vilo.






[1]         El fin de semana del 10 al 12 de Octubre tuvo lugar en la Ciudad de Mar del Plata el Encuentro Anual Nacional de Mujeres, evento que terminó con una brutal represión policial. Por supuesto, no tenía modo de saber que tal iba a ser el resultado. Sin embaro, como  parte de mi exposición estuvo ligada imaginariamente a mi ausencia en el Encuentro pero mi presencia en él desde el pensamiento, luego de los hechos, me es imperioso hacer explícito mi apoyo a la libre expresión de las demandas de las Mujeres en el Encuentro.



Ya en 2003 fundó Plebella, revista de poesía actual. En 2004 salió la primera edición de la revista que editó 25 números a lo largo de 8 años, más el número 56 de la revista Ramona, dedicado a la poesía actual.  En 2013 la editorial EUDEBA publicó el libro Plebella, Antología, 25 números, 2004- 2012, con los ensayos, poemas e ilustraciones más importantes de la revista.

A lo largo de los años siguió publicando poesía  a través de distintas editoriales independientes como Paradiso, pájarosló editora, Presente, Kronosloveskairós, Proveedora de Droga, Ruinas Circulares, y últimamente Alto Pogo y Club Hem. Prepara actualmente la edición de su libro  de Eco del Parque (Juana Ramírez editora).  En 2013 fue incluida en la Muestra de Poesía Latinoamericana Indios del Espíritu, seleccionada por el poeta uruguayo Roberto Echavarren (La Flauta Mágica) y  en el documental Poetas, producido por la Audiovideoteca de Escritores de la Ciudad de Buenos Aires.

Es Licenciada y Profesora de Letras, estudiante de Filosofía y desde 2010 participa de un grupo UBACyT interdisciplinario en torno a problemáticas de género. En 2012 participó de la edición crítica de los Poemas Completos de Néstor Perlongher y, en 2014, de la edición crítica de El Sueño de Juana Inés de la Cruz.

Se dedica a la enseñanza de Lengua, Literatura y Filosofia en distintos espacios docentes.  Coordina talleres de poesía desde 1997 de forma particular y desde 2014,  el Taller de Poesía en la Casa del Bicentenario junto a Alejandra Correa.



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