DOS POEMAS DE BJÖRN KUHLIGK. LA CALMA ENTRE EL CERO Y EL UNO.







Y ninguna flor de manzano

También la primavera no, y no
el estallido de las forsitias, si
fueran forsitias, el campo de papas
un cálculo estimado, los ciervos, dos
en la orilla, asustadizos, rumbo al norte
las nubes, qué va, los bancos de nubes
remontan, de un plantío alemán
ya no debe escribirse ninguna figura
de tipo "como", por la mañana estaba el tractor
en otro sitio, el gato tenía en la panza 
a los hijos de los cuyos.






Despertar en primavera

Sobre tierra vieja en la autopista, el bosque
permanece en silencio y calla enorme, preñado

el destello del parque eólico, Esso deslumbra
el supermercado arde, la partida con luz de viaje

un gavilán destrozado, en los pueblos
echan un trago los animales de marzo, liebres al cinto

el cosmonauta entra en el ático de la sala de usos múltiples
-de otra forma deshabitada- y hace señas.





La calma entre el cero y el uno.
Björn Kuhligk.
Traducción de Daniel Bencomo.
Bonobos.